
- Al principio mis padres no podían concebir la idea de que su hija sea una actriz, ellos querían que sea una psicóloga, una profesional. Mi madre pegó el grito en el cielo y lo que me acuerdo que ella me dijo fue: “ni pienses que serás una bataclana”.
¿Qué hiciste?
- Esa palabra yo no la tenía en mi diccionario, cuando supe que significaba me decidí a demostrarles que seria una actriz, pero profesional, es decir con estudios. Para ese entonces estudiar cine, teatro, actuación no era muy costoso.
¿Qué consejos le das a esa juventud de artistitas?
- Si es muy cierto que en este momento es donde debemos estar informados, yo le tengo miedo a la modernidad, al Internet. El estar sentado frente a un mundo que, si bien abre muchas puertas, no hay nada que compare a la convivencia real. Es eso que me hace lo que soy: el convivir con la gente, el ver sus gestos, el estar frente de ellos, nada lo puede superar.
Con el respeto que te mereces, sabemos que siempre los artistas se hacen unos pequeños arreglos, ¿Tú te has hecho algunos?
- (Entre carcajadas y levantándose de su asiento) Sólo la nariz.